marzo 22, 2023

Alfred hitchcock

Las películas de Alfred Hitchcock son un referente en el mundo del cine y puede uno amarlas u odiarlas, pero es muy difícil ser indiferente a su estilo cinematográfico. Son pocos los directores que han sido tan influyentes como él en el mundo del cine, pues dominaba el lenguaje cinematográfico a tal grado que se convirtió en uno de los referentes de Hollywood en la famosa época dorada.

A la fecha, Alfred Hitchcock se ha convertido en un mito del cine que ha marcado a toda clase de cineastas en todos los géneros imaginables al punto que no es posible pensar en el cine contemporáneo sin tener presente a esta gran figura de la cinematografía. Al acercarse a lo que fue su vida es posible desentrañar un poco el origen de mucho de lo que encontramos en sus películas y de entender la mirada tan peculiar que confirió a sus historias y a sus personajes.

La vida de Alfred Hitchcock Hitchcock nació el 13 de agosto de 1899 en Londres, donde creció con padres estrictos y conservadores. Al hablar de su infancia decía que había sido solitaria y que había sufrido distintos tipos de humillaciones, en parte por su obesidad. Refiere que en una ocasión su padre lo mandó con una nota a una estación de policía en Londres en la que pedía al oficial que lo encerrara durante 10 minutos por portarse mal. También narra que su madre lo obligaba a permanecer parado a los pies de su cama durante varias horas como castigo, lo que luego lo inspiraría para una escena de Psicosis. La idea de ser tratado con crueldad o ser acusado injustamente lo plasmó más tarde en las películas que dirigió.

Estudió en el Colegio Saint Ignatius y luego asistió a la Universidad de Londres, donde cursó un programa de arte, para más tarde obtener trabajo como dibujante y diseñador publicitario para la compañía Henley’s. Ahí comenzó a escribir artículos cortos en los que narraba historias retorcidas con finales totalmente inesperados, lo que usaría más adelante en sus películas.

En 1920 inició su carrera en la industria del cine diseñando tarjetas de títulos para películas mudas y como guionista, pero su gran oportunidad llegó cuando dirigió en 1925 su primera de 53 películas: The pleasure garden (El jardín de la alegría). El éxito comercial y de crítica llegó con El enemigo de las rubias (The Lodger: A story of the London Fog), que se considera la primera película “hitchcockiana”. Para mediados de la década de 1930, Hitchcock se estaba convirtiendo en uno de los directores más destacados del Reino Unido, con varios éxitos, como The 9 steps (39 escalones) (1935), Sabotage (Saboteje) (1936) o The lady vanishes (Alarma en el expreso) (1938).

Era un maestro creando tensión y tramas impresionantes, montando escenas dramáticas que se plasmaban en forma fluida en la pantalla. Hitchcock fue un pionero utilizando fondos artísticos en sus filmes, ya sea como monumentos famosos de una determinada ciudad o la naturaleza salvaje de un lugar inhóspito.

Gracias al éxito abrumador de Hitchcock en Inglaterra, el productor hollywoodense David Selznick se interesó por él. Hitchocock se mudó a California en 1939 con su esposa, donde comenzó a realizar su primera película para Hollywood. Curiosamente fue Rebeca (1940) que ganaría el Óscar a la mejor película ese año. Hitchcock no disfrutaba particularmente el vivir en Estados Unidos, pero sí capitalizó los mejores recursos con los que contaba en los estudios de cine estadounidenses en comparación con los estudios británicos.

A finales de la Segunda Guerra Mundial volvió a Inglaterra, donde produjo dos películas en francés para las fuerzas de liberación francesas, además de participar en 1945 como director para un documental sobre los campos de concentración que fueron liberados por las tropas británicas.

A su regreso a Estados Unidos continuó con su exitosa carrera cinematográfica, dedicándose sobre todo a crear películas psicológicamente intrigantes. Fue durante la década de 1950 cuando realizó sus obras más célebres como director, lo que incluye Rear window (La ventana indiscreta) (1954), Vertigo (1958), North by Northwest (Con la muerte en los talones) (1959) y Psycho (Psicosis) (1960), la cual fue la película más conocida y exitosa a nivel de taquilla de Hitchcock. El director también incursionó en la televisión y condujo una serie llamada Alfred Hitchcock presenta de 1955 a 1965. Su papel como anfitrión del programa lo ayudó a convertirse en una de las figuras más reconocidas del momento. Durante las siguientes dos décadas disminuyó su ritmo de trabajo debido a la edad y a su mala salud, pero esto no evitó que siguiera trabajando hasta su muerte.

Por qué se le considera el maestro del suspenso La habilidad de Hitchcock para crear tensión y anticipación en sus películas que mantenían al espectador al filo de su asiento hasta el momento del desenlace es en gran parte lo que le hizo ser considerado el maestro del suspenso. Se valió de diversas técnicas cinematográficas innovadoras para lograrlo, como utilizar el montaje para crear tensión, usar música para acentuar el suspenso y desarrollar personajes con profundidad psicológica.

Además, utilizó con frecuencia escenas en que el protagonista enfrenta una situación peligrosa y desconocida, valiéndose también de giros argumentales sorprendentes, que dejaban al espectador sin saber qué iba a suceder. Otra característica de las películas de Hitchcock es la exploración de temas perturbadores y oscuros, como la obsesión, el asesinato y la traición. Sus películas estaban llenas de sugerencias de lo que estaba ocurriendo, en lugar de la representación explícita de los hechos, lo que dejaba al espectador imaginando qué podía estar pasando fuera de cuadro, aumentando así la tensión.

El lenguaje tan visual que utilizaba Hitchcock en sus películas surgió sin duda de sus orígenes en el cine mudo, en el cual tenían que expresarse las ideas con imágenes, pues no había diálogo o sonido. A pesar de los cambios que se dieron en la industria del cine con el advenimiento del cine sonoro, Hitchcock siguió contando sus historias basándose sobre todo en lo que el espectador podía ver; el sonido y el diálogo eran secundarios a la imagen. Sin embargo, esto no quiere decir que no le importaran los diálogos, pero a pesar de que varias de sus películas cuentan con excelentes secuencias de diálogos, lo que más destaca en las películas de Hitchcock son las imágenes puramente visuales e impactantes. Hitchcock entendió que para el espectador era muy importante observar en la pantalla la propia realidad.

para poder satisfacer la curiosidad por todo lo que tiene a su alrededor. En sus películas es frecuente el énfasis que se hace sobre el acto de mirar, a menudo de manera obsesiva o enfermiza. El ejemplo más claro está en La ventana indiscreta de 1954, donde el personaje al que da vida James Stewart espía de manera constante la vida de sus vecinos. Esta cualidad del cine de Hitchcock le ha ganado el calificativo de “cine voyeur”, es decir, un cine que se acerca a aquellas situaciones retorcidas que en la vida real nos daría miedo mirar; por ello, el público suele estar en un constante estado de tensión, esperando para ver en qué momento se va a correr la cortina y poder mirar el horrible secreto que se oculta del otro lado. Un recurso que utilizaba Hitchcock con gran maestría era crear la anticipación en el público al revelarle algo que el protagonista ignoraba, con lo que la audiencia estaba atenta al momento en que finalmente se revelara la verdad.

Un claro ejemplo es lo que ocurre en una escena de la película Sabotaje, de 1936, en la que un niño llamado Stevie está entregando un paquete a nombre de su padrastro. Lo que él no sabe es que el paquete contiene una bomba que va a estallar en un momento determinado. A medida que Stevie se retrasa, crece la ansiedad del espectador de que no podrá entregarla a tiempo. El público, a diferencia de Stevie, sabe qué hay en el paquete y a qué hora debe detonar y para que no lo olvidemos, Hitchcock procura interponer una serie de planos de relojes y de la bomba que está dentro del paquete, además de que en la banda sonora de la película se escucha un continuo tictac.

Los últimos años de Hitchcock A medida que envejecía, Hitchcock se fue aislando cada vez más y, dado que vivió una vida relativamente larga, sobrevivió a muchos de sus amigos. Su salud también empeoraba de manera gradual. Con los años fue desarrollando una afección cardiaca, por lo cual le colocaron un marcapasos a los 78 años y también padecía artritis, desplazándose en silla de ruedas. Sin embargo, lo peor fue su insuficiencia renal. Sabía cómo podía evolucionar la enfermedad, pues su propia madre, Emma Jane, también había padecido la enfermedad y los problemas renales fueron uno de los principales culpables de su muerte.

En sus últimos días, disfrutó de condiciones bastante acogedoras, a pesar de que no se sentía bien. Su esposa Alma estaba mentalmente ausente a veces y solo entendía parte de lo que sucedía a su alrededor, pero aún estaba viva y sin dolor. Tenía dinero. Lew Wasserman, ejecutivo de estudios Universal, lo cuidó mucho y mantuvo su oficina abierta en Universal a pesar de que ya no se estaba haciendo ningún trabajo real. Las personas que trabajaban allí también estaban listas para ayudar a Alfred cuando se necesitaba algo. Muchos amigos lo visitaban para animarlo.

Se dice que, en sus últimos días, Hitchcock estaba asustado por la cercanía de la muerte y que a menudo se echaba a llorar. Es probable que la problemática se acentuara debido a su orgullo, originado probablemente por su falta de confianza. Él no quería parecer débil o vulnerable y siempre mantuvo la imagen de alguien que puede manejar todo por sí mismo. No buscaba ser visto como un superhéroe egocéntrico, sino que solo quería mantener su independencia básica. Sin embargo, cualquier cosa por debajo de ese nivel era inaceptable y en esa etapa de su vida, su vulnerabilidad era imposible de ocultar. Cerca del final de su vida, las situación se puso tan mal que dejó de recibir que incluso sus amigos más cercanos, de los que se había rodeado hasta ese momento, e incluso llegó a gritarles e insultarles sin razón. A pesar de eso, algunos de ellos siguieron regresando.

Hitchcock falleció el 29 de abril de 1980 y aunque él hizo lo posible por apartarse de todos, al momento de su muerte estuvo rodeado por su esposa, su hija y tres de sus nietos.

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